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sábado, 6 de noviembre de 2010

Toda una vida dedicada al señor Jesús y su palabra

Centrocristianoemmanuel.blogspot.com

José Joaquín Ávila, mejor conocido como Yiye Ávila, fue hijo único y recibió una educación sólida de sus padres, quienes eran ejemplo de la admiración y el cariño de sus compueblanos.
Fue un joven luchador y destacado en todas las ejecutorias y metas que se proponía. Fue un estudiante brillante de la Universidad Interamericana, establecida en la ciudad de San Germán, Puerto Rico, y conocida en aquel entonces, como el Instituto Politécnico. Obtuvo allí un Bachillerato en Ciencias Naturales, y completó su premédica con miras a continuar sus estudios en medicina, lo cual era su anhelo. No sospechaba, en aquel entonces que Dios le tenía preparado un Don de Sanidad Divina el cual llevaría salud a los cuerpos de miles, por medio de la Oración de fe y del Poder Sanador que hay en Cristo Jesús.
Yiye Ávila, contrajo matrimonio con la joven Carmen Delia Talavera, de cuya unión nacieron sus tres hijas: Noemí, quien es Evangelista Internacional, Doris, quien también sirve al Señor y Carmen Ilia, quien mora ahora con el Señor. Todas ellas llenas de amor obsequiaron a sus padres con 9 hermosos nietos.
Fue un destacado Educador por espacio de 21 Años en las materias de Química y Biología. Como maestro, poseía un hermoso Don de gente, y siempre le habían adornado unas virtudes que le ganaban el cariño y la simpatía de cuantos le trataban. Dios lo había dotado desde entonces, aún sin ser convertido al Evangelio, de una gracia que más adelante, en las manos del Señor, llevaría bendición a cuantos le conociesen.
Paralelamente, a su profesión de Educador, Yiye Ávila, se destacaba como un prominente deportista. En este campo fue un vencedor también. Por años fue un destacado pelotero. Si bien cosechó muchos triunfos como pelotero, fue realmente en el Campo de la fisicultura, donde culminó sus dotes deportistas, habiendo obtenido el título de Mr. Puerto Rico para el año 1952, el título de Mr. Norteamérica en 1954, en su división de estatura.
Todo era triunfos para Yiye Ávila en la plenitud de su juventud, hasta que de pronto, apareció algo que cambió el curso de Su vida. Dios tenía planes con ese hombre, que por sus triunfos deportivos se convirtió en héroe de su tierra. Su secuela de éxitos tuvo un repentino "revés". Un "revés" que reflejaba los planes y propósitos de Dios para entrar a su vida, y convertirlo en un canal de bendición para miles. Dios lo necesitaba para un campo mucho más excelente que transcendería hasta los cielos de los cielos; EL CAMPO DEL EVANGELISMO PROFÉTICO.

Puerto Rico, tierra bendecida por Dios, la isla del cordero, tierra de próceres, poetas y grandes personalidades. Ha sido también la cuna del evangelio para el Caribe, Norte, Centro y Sur América. Es esta isla donde en la parte norte, existe un lugar pequeño el cual es conocido como Camuy", La Ciudad Romántica''. Es este pueblito el que ve nacer a José Joaquín Ávila, mejor conocido como Yiye Ávila. Fue hijo único de Herminia Portalatín, y Pablo Ávila, y recibió una educación sólida de sus padres, quienes a sus vez eran ejemplo de la admiración y el cariño de sus compueblanos ejerciendo ambos la profesión de maestro.

Yiye Ávila , fue un niño amado por los que le rodeaban, amistoso, aplicado con sus deberes, tanto en el hogar como en la escuela . Comenzó sus estudios a temprana edad en una escuelita en un campo de Camuy , en el Bo. Cienaga , allí estuvo desde su ler. grado hasta su 6to grado, pasando así a la segunda unidad del bo. Piedra Gorda, pasando así a la escuela superior de Arecibo. Graduándose en el año 1942, fue estudiante brillante de la universidad Interamericana, establecida en la ciudad de San Germán, PR. y conocida entonces como el Instituto Politécnico que para ese tiempo era evangélico y tuvo que aprender Biblia en forma obligatoria.
En sus primeros años de estudio, contando de 16 a 17 años de edad demostró gran interés en el deporte, dedicando gran parte de su tiempo al juego de pelota.
En el Instituto Politécnico, obtuvo allí un bachillerato en Ciencias Naturales y completó su premédica con miras a continuar sus estudios en medicina, lo cual era su anhelo.
Yiye Ávila contrajo matrimonio con la hermosa joven Carmen Delia Talavera, de cuya unión nacieron sus tres hijas Carmen Ilia, Noemí, y Doris. Ellas obsequiaron a sus padres con 9 hermosos nietos (fotos).
En el año 1946, Yiye Avila empezó a destacarse como educador, ejerciendo su profesión de educador en la escuela Superior de Camuy, por espacio de 21 años en las materias de química y biología. Para esa época los estudiantes luchaban para que en sus programas de clase pudieran tener al profesor Ávila como maestro, ya que poseía unas virtudes que le ganaba el cariño y la simpatía de cuantos le trataban. (Fotos dando clases.)
Paralelamente a su profesión de educador, Yiye Ávila, se destacaba como un prominente deportista. En este campo también fue un vencedor. Jugó por espacio de 15 años, su último juego fue en el 1960. Por años se destacó como pelotero del equipo Camuy Arenas AA (fotos con el equipo). Si bien cosechó muchos triunfos como Pelotero, fue realmente en el campo de la Fisicultura, donde culminó sus dotes de deportista, habiendo obtenido el título de Mr. Puerto Rico, para el año 1952, y el título de Mr. Norteamérica en 1954, en su división y también representó a PR. en los juegos Centroamericanos de México, en el levantamiento de pesas. (fotos)
Todo era triunfos para Yiye Ávila, en la plenitud de su juventud, hasta que de pronto apareció algo que cambió el curso de su vida.
Un día aquel joven atleta, vigoroso y campeón fisiculturista mientras se preparaba para las olimpiadas que se celebrarían en Norte América, sintió de pronto que sus articulaciones se resentían y el dolor era insoportable. ¡Una terrible artritis reumática parecía el fin de todo!  El diagnóstico de los médicos corroboró sus temores. Su enfermedad era de tipo crónico, y esto ponía fin a su carrera. Cuando pensó que no tenía remedio recordó una Biblia que tenía en su casa guardada. Clamaba a Dios de la manera que él conocía, en esa angustia y dolor, una noche clamó a Dios, ¡sáname! escuchando así la voz de Dios, audible, que le dijo "todavía no".
Pero un día mientras sintonizaba la televisión, un prominente predicador norteamericano predicaba el mensaje de Jesucristo, no pudo resistir escuchar aquel mensaje con el cual su vida fue impactada. Así se dirigió a su cuarto y tirándose de rodillas rindió su vida a Cristo. El Cristo que ahora predica como Salvador y Sanador lo salvó y un poco de tiempo mas tarde el Señor desapareció quedando sano milagrosamente allí mismo.
Dios tenía planes para con él, ya que por sus triunfos deportivos se convirtió en héroe de su tierra. Su secuela de éxitos tuvo un repentino "revés", y este "revés" reflejaría los planes y propósitos de Dios, para convertirlo en un canal de bendición para miles. Dios lo necesitaba para un campo mucho más excelente. El Campo del Evangelismo.
Bajo el llamado audible de Dios, a predicar un mensaje profético de los últimos tiempos, serían días muy difíciles los que tendría que pasar el educador y ahora evangelista Yiye Ávila, en los comienzos de su ministerio. Fueron los campos de su bella isla Puerto Rico, los primeros que escucharon el mensaje que aún hoy predica (Voz original de Yiye), ¡ Cristo Viene, Cristo Viene arrepentíos porque el fin se acerca..! Mas tarde en el año 1962, le abre Dios, las puertas para que este mensaje lo lleve a la Rep. Dom. (Santo Domingo) extendiéndose al continente norte americano siendo la Ira. campaña celebrada en LanCaster, Pennsylvania y luego en el 1970, predicó en la gran ciudad de Chicago.
En el año l967, recibió el llamado de Dios, para que abandonara su profesión como maestro, la que por espacio de 21 años había ejercido, dedicándose totalmente al evangelismo y a vivir por la fe, haciendo largos períodos de ayuno de 7, 14 y 21 días, su ministerio fue creciendo en unción, para salvación de las almas y salud de los enfermos. Hasta que en el año 1972, entra en un ayuno que marcaría el comienzo y desarrollo de su ministerio a nivel internacional, no sabiendo que se prolongaría por 41 días. Durante estos días de ayuno comenzaron a surgir cosas maravillosas. El Señor lo visitó dos veces, tocándolo por la espalda con su dedo en posición de señal y al preguntarle el significado le habló y le dijo: "Eres señalado". Fue ahí donde comienza Dios a inquietar a los que habrían de formar el "Escuadrón Relámpago Cristo Viene" y el lugar donde antes era el gimnasio vino a ser las primeras oficinas del ministerio y pocos días después de entregar el ayuno habían mas de 20 hermanos que dejaron sus trabajos y sus estudios para formar parte del nuevo Escuadrón (fotos ayuno, grupo de escuadrón y entrevistas) (Tito, Vales, Ito, Tato, Mickey). Su primera campaña después del ayuno fue en una urbanización de Levittown de Cataño, P.R., donde 2,303 almas aceptaron a Cristo en 14 días y en la segunda campaña fue en Bayamón, P.R. donde 3,450 almas se salvaron y en Santo Domingo 4,972 para un total de 10,725 en las primeras tres campañas después del ayuno de 41 días.
Más adelante viajó por diferentes partes del mundo siendo sus campañas más notadas en el 1975 en Chile. En 1976, Chile, Perú y Colombia. En 1977, Chile, Argentina, Colombia y Perú. En 1978, Ecuador, Argentina y Paraguay. En 1979, Estados Unidos de Norte América. En 1980, la mayor parte de Centro América. En 1981, E.U. A.  En 1982, Brasil y Paraguay. En 1985, Bolivia. En 1986, México, Chile, Argentina, Puerto Rico y España. En 1987, Nicaragua. En 1988, Puerto Rico, E.U.A. y Canadá. En 1989, República Dominicana, Puerto Rico, Guatemala, E.U.  En 1990, Australia, México, Puerto Rico, Washington, Canadá, California.  En 1991, Chile, E. U., Ecuador, Chicago, California, Canadá, México. En 1992, Colombia, Panamá, Texas, México, Puerto Rico y Nicaragua.  En 1993, Colombia, Santo Domingo, Honduras, Puerto Rico, México, Chicago.  En 1994, México, California, Brasil, Venezuela y Puerto Rico. En 1995, comienzan en forma sólida las campañas de los sábados por TV, vía satélite para múltiples países de Latinoamérica  y los E.U.
En cada una de ellas, multitudes fueron liberadas de vicios, drogas y enfermedades tales como cáncer, SIDA, ataduras demoníacas y señales de los últimos tiempos, como platificaciones, rebajar sobrepeso, pies planos normalizados y otros. Todas las graves e incurables enfermedades físicas, siempre han cedido ante su orden, luego de haber invocado el poderoso nombre de Jesucristo y permanentemente lluvias de bendiciones que sobrepasan el más desarrollado entendimiento humano, lo acompañan en todas sus campañas, siendo otras de las tantas señales de Dios que claramente le confirman como su siervo.
Era tanto el anhelo de llevar el mensaje que Dios le había encomendado y viendo lo corto del tiempo, que oró al Señor para que abriera puertas a través de las emisoras de radio, comenzando en una emisora en el pueblo de Arecibo, P.R. y extendiéndose a 300 programas semanales a través de casi todo el mundo, llegando a países como: Argentina, Australia, Belice, Bolivia, Canadá, Cuba, E.U. , Portugal, Nicaragua, República Dominicana, etc.  Para ese tiempo, el Ministerio continuaba creciendo, siendo más fuerte e intenso trabajo, principalmente en el manejo de la correspondencia, ya que se recibían cientos de cartas diarias, las cuales se contestaban inmediatamente; para ello Dios llamó a hombres y mujeres a tiempo completo para que juntamente con el Hno. Yiye Ávila completaran la labor. Quedando pequeño el sótano de su casa y dándole un terreno para construir lo que ahora es el Edificio "Cristo Viene", como las oficinas centrales. Levantándose así un gran ministerio sin fines de lucro de muy vasto alcance, cubriendo diferentes áreas como evangelísticas y espirituales.
Los departamentos que lo constituyen son de: Intercesión, Editoría, Computación, Imprenta, Librería, Correspondencia, Correo, Televisión, Grabación para Televisión, Grabación para Radio y Audio, Contabilidad y Personal. Existe en él un despliegue diario de gran variedad de tareas: preparación de campañas multitudinarias en estadios y lugares públicos de concentración masiva, producción de programas de televisión y radio, películas, “cassettes”, impresión de la revista "La Fe en Marcha", libros, folletos y tratados, contestación de cartas y oración intercesora por parte de "Los Guerreros de Oración", etc. Pero ese crecimiento no se queda allí, Dios continuaba supliendo y ampliando su obra y el Evang. Yiye Ávila crecía en gracia con Dios. Obedeciendo en todo tiempo a la voluntad de Dios, dejando de ser él mismo para convertirse en el siervo de Dios. Alcanzando también gracia con los pastores, gobernadores y presidentes de diferentes países y repúblicas. Este ministerio poderoso tuvo que expandirse siendo necesario establecer oficinas "Cristo Viene" en gran parte del mundo como en Nueva York, California, Méjico, Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, España, India y otros.
Siendo la actividad en estos países casi similar a la de las oficinas centrales en Puerto Rico. Sobre todo el propósito principal se ha logrado y es alcanzar los objetivos impuestos por Dios; ganar almas para Cristo, educarlas para el crecimiento y la perseverancia y arrancar el doloroso yugo de la enfermedad.
Su amor tan inmenso por las almas y el anhelo ferviente de traerlas a los pies de su Señor, no quedó solo ahí, para el año 1989 escucha la voz de Dios, llevando así el mensaje a miles de jóvenes en Puerto Rico, en el primer "Encuentro de la Juventud", el cual marcó un precedente en la historia de la juventud cristiana de Puerto Rico. Fue de tanto impacto, que otros países quisieron celebrarlo. Fue así como para el año este culto se llevó fuera de la isla a Ecuador, Boston, Nueva York, Rep. Dominicana , siendo cada uno de ellos de gran bendición para todos los que allí se allegaban (tomas de Encuentro).
Para los años 1980 la meta de nuestro Hno. Yiye era mantener a por lo menos 100 programas de televisión al aire en diferentes países sin saber que Dios tenía otros planes para con él. En el 1985, Dios le habla claramente y le inquieta a llevar sus programas a través de la televisión, lo cual el Evang. Yiye Avila, se negó rotundamente, ya que él había predicado en contra de la televisión. Vio Dios que era un varón conforme a su corazón, le habló nuevamente, diciéndole en voz audible: "te he llamado a quitarle las propiedades al diablo", entendiendo así que usaría esos medios para evangelizar a todo el mundo, pero jamás imaginaba la encomienda tan grande que Dios le tenía. En el 1987, adquirió el primer canal, el Canal 63, ubicado en el pueblo de Aguada, P.R. que cubriría solo algunos pueblos en el oeste de P.R.
 En 1988 se fundó una cadena de televisión que lleva el nombre de "La Cadena del Milagro".
Actualmente cuenta con 5 canales de televisión, con cobertura en toda la isla de Puerto Rico y el Caribe.
Representa una potencial audiencia de más de 650,000 familias puertorriqueñas. Además se compone
de varios departamentos tales como: tres estudios de grabación, en el que uno de ellos, se lleva a cabo
la campaña televisiva, una unidad móvil; diferentes departamentos como producción, programación y
un master control. Para que esa señal pueda salir clara y precisa, para el año se levanta
un millonario proyecto en uno de los montes más altos d Puerto Rico, el Monte Roncador, allí se
levanta de 540 pies de altura, siendo así una de las más alta en todo Puerto Rico y el Caribe donde un
poderoso transmisor de TV envía la señal con 1,500,000 watts de potencia.

Crecía más y más la tarea encomendada por Dios, y su siervo Yiye Ávila continuaba obedeciendo su voz y para el año 1992, marcaría una fecha muy importante para el evangelista, su llamado, su ministerio y para toda la bella isla que año tras año, veía el resurgir del cumplimiento de las promesas de Dios. Fue en este año que se transmitió el primer culto vía satélite, siendo de gran bendición para los creyentes y de asombro para el pueblo secular. Los costos del mismo son muy alto pero continua el siervo fiel a su llamado siempre creyendo que el Dios que le llamó respaldaría su llamado. Hoy día desde el pequeño estudio y salón de oración en las oficinas centrales en el pueblo de Camuy, P.R., son alcanzadas miles y miles de almas en diferentes partes del mundo, son incontables los testimonios de las vidas que nuestro Dios a libertado del yugo de la enfermedad.
No obstante al inmenso trabajo del Evangelista, en 1994 la penetrante palabra de Dios, su misericordia, y el inmenso amor por las almas lo envía a las cárceles, recordando lo que dice la palabra de "acordaos de los presos como si estuvierais presos juntamente con ellos". Fue así como periódicamente se movía por las cárceles y aún entrando en los lugares más vigilados y lugares de máxima seguridad donde ningún humano entraba sin protección y sin armas, el ungido de Dios entraba solamente con su Biblia, el poder y la protección del Dios que lo llamó, viendo la necesidad de aquellas vidas rechazadas por la sociedad, atados por Satanás, caían a los pies del que murió por ellos, su Salvador Jesucristo.
" Antes bien como está escrito: cosas que ojo no vio ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre son las que Dios ha preparado para los que le aman", (Ira. Corintios 2:9 ). Cumpliéndose esta palabra y preparando Dios esas cosas, de un lugar pequeño, un gimnasio que entre sus paredes se forjaron grandes atletas, que le dieron honor y gloria al pueblo de Camuy, pasó a hacer pequeñas oficinas donde se le da la gloria y honra solo al que se la merece, al Dios de los cielos. Quedando luego el lugar muy pequeño, pasó con la misma unción, al nuevo edificio con oficinas adyacentes a las facilidades del canal. No quedando ahí la obra, hoy este ministerio cuenta con aproximadamente 140 miembros, una cadena de televisión con un alcance en toda la isla de PR., el Caribe, a través de un satélite llegando a Norte, Centro, Sur América Méjico, Rep. Dominicana, Permitiéndole a las vidas a hacer alcanzadas en sus propios hogares por el Señor y siendo muchos sanados por Dios.
Ahora aquellas campañas que había que viajar de casi todo el mundo, son recibidas desde el salón de oración en las oficinas del Ministerio Cristo Viene en Camuy, Alcanzando en algunos de estos cultos a cientos de miles de almas para el Señor. No queda ahí la obra, aún este siervo del Señor, Yiye Ávila continúa llevando el mismo mensaje que Dios le mostrara: "Cristo Viene, el fin se acerca"  (voz de Yiye). Expresando cada día durante sus 35 años de ministerio el más grande amor que siente por su Salvador.
Hoy día su más grande anhelo es continuar trayendo las almas para su Señor y estar cara a cara con su Salvador y decirle las palabras: "Señor, estos son los talentos que me distes, te los traigo multiplicados" y entonces su Señor le contestará: "Sí, mi buen siervo fiel, en lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré, entra el gozo de tu Señor". Y le pondrán una corona y su adorno será como millares de estrellas, en recompensa por las almas ganadas para el Señor y sus brillantes y esmeraldas serán el símbolo de las lágrimas derramadas en su largo caminar.

La misión de la iglesia




Verdad central
: Los cristianos tienen el privilegio y la responsabilidad de hablarles del evangelio a los inconversos.
Texto áureo: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).
Trasfondo bíblico: (Mateo 2 8:1-20)
Bosquejo
I. Proclame al Cristo vivo
A. Cristo ha resucitado
B. Cristo vive
II. La oposición del mundo
A. Resurrección revelada
B. Resurrección rechazada
III. Id por todo el mundo
A. Frente a la duda
B. Reaccionemos con acción
Objetivo
Entender y aceptar la orden de Cristo de predicarle el evangelio al mundo entero.
Introducción
Mientras estaban en el instituto bíblico, Samuel y Berta sintieron el llamado de Dios a la obra misionera en un país del Oriente Medio. A pesar del peligro, sentían pasión por predicar el evangelio. Inmediatamente después de la graduación, salieron para ese país a fin de cumplir el plan de Dios para su vida. Durante seis meses, se esforzaron por hablarles del evangelio a los perdidos. Luego, mientras servían a Cristo en un pueblo pequeño y apartado, quedaron atrapados en medio de un violento golpe militar. Trágicamente, fueron asesinados.
Es probable que ninguno de nosotros será mártir. Sin embargo, nuestra devoción a Cristo debe hacer que entreguemos nuestra vida como sacrificio vivo a la causa de Cristo. Esa fe debe llevarnos a proclamar el mensaje de que el perdón del pecado y una vida nueva están al alcance de todos.
Comentario Bíblico
I. Proclame al Cristo vivo (Mateo 28:1-7)
A. Cristo ha resucitado
El domingo por la mañana después de la crucifixión de Cristo, María Magdalena y María, la madre de Jacobo y de José, fueron al sepulcro de Jesús. Iban a ungir el cuerpo de Jesús como una obra de amor y devoción (Mateo 28:1; Marcos 16:1). Lo que hallaron les dio miedo al principio, pero pronto su miedo se volvió gran gozo.
Antes que esas mujeres llegaran al sepulcro, había ocurrido un terremoto y el ángel del Señor había quitado la piedra que sellaba el sepulcro. Aterrados por el terremoto, y también por la refulgencia celestial del ángel, los guardas "se quedaron como muertos" (Mateo 28:2-4).
Cuando las mujeres se acercaron al sepulcro, vieron al ángel sentado en la piedra, y tuvieron miedo. El ángel calmó rápidamente sus temores. El versículo 5 pudiera traducirse "No tengan también miedo [al igual que los guardas]". ¿Por qué pudo decirles eso el ángel a las mujeres? El versículo 6 da la respuesta: porque el que había sido crucificado ya no estaba en el sepulcro. Lo que había sido motivo de horror para los guardas romanos les produjo inmenso regocijo a las mujeres. Jesucristo había resucitado de los muertos, tal como había profetizado.
El ángel tenía una tarea para esas mujeres. Debían ir a darles la gran noticia a los discípulos (v. 7).
Pregunta: ¿Qué mensaje debían darles a los discípulos las mujeres?
Las mujeres debían anunciar que Jesús "ha resucitado de los muertos". Esa orden prefigura la orden de Cristo mismo en la Gran Comisión más adelante en el mismo capítulo. En definitiva, es la piedra angular de nuestro mensaje para el mundo.
Pregunta: ¿Por qué es la resurrección de Cristo el fundamento de nuestra fe?
Cuando celebramos la resurrección de Cristo, celebramos más que el simple milagro de que Dios resucitara a un hombre de los muertos. La resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra salvación. Es la señal irrefutable de que el plan de Dios para la salvación del género humano se ha realizado por medio de Cristo. Si Jesús no hubiera resucitado de los muertos, es "vana" nuestra fe (1 Corintios 15:14).
Hoy nuestro mensaje para un mundo perdido debe ser que Jesucristo ha resucitado de los muertos. Sólo Él puede salvarnos de nuestros pecados y darnos la esperanza de vida eterna.
B. Cristo vive
Las mujeres salieron del sepulcro con "temor y gran gozo" (Mateo 28:8). Sabían sin duda que era cierta la resurrección de Cristo.Mientras iban a contarles a los discípulos, las mujeres se encontraron con Jesús (v. 9).
Pregunta: ¿Por qué era importante para las mujeres encontrarse con Jesús después de su resurrección?
Este y otros encuentros personales entre Cristo y sus discípulos proporcionan demostración histórica de su resurrección. La reunión en el versículo 9 es sólo una de varias reuniones como esa.
Pregunta: ¿Cómo podemos probar que Jesucristo resucitó de los muertos?
Hay abundantes pruebas bíblicas de la resurrección de Cristo. Pero también la prueba es personal. Mostramos la realidad que su resurrección mediante el cambio que tuvo lugar en nuestra vida cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador. Quienes nos rodean pueden llegar a comprender que Jesucristo vive cuando lo ven viviendo en nosotros.
Cuando Cristo vino, también mostró interés por los demás. Cuando se encontró con las mujeres, notó su miedo y lo calmó (v. 10). Entonces repitió la orden que el ángel les había dado a esas mujeres, que les dijeran a sus discípulos que se encontraran con Él en Galilea.
Los creyentes proclamamos el mensaje de un Cristo vivo. Pero Él es mucho más que eso. Es un Señor amoroso que quiere relacionarse personalmente con aquellos por quienes murió para salvarlos. Este es el Cristo del que le hablamos a un mundo perdido y moribundo
II. La oposición del mundo (Mateo 28:11)
A. Resurrección revelada
Aunque no se sabe cuánto tiempo estuvieron inconscientes los soldados, lo primero que hicieron al recobrarse fue entrar corriendo en la ciudad. Allí les informaron a los principales sacerdotes todo lo que habían visto (Mateo 28:11). No sabemos con certeza cuánto vieron antes de desmayarse. Pero podemos estar seguros de que al menos sintieron el gran terremoto y tal vez vieran al ángel.
Se reveló la resurrección de Cristo no sólo para sus discípulos sino también para sus enemigos. Aunque quienes lo amaban recibieron la noticia con gozo, sus enemigos reaccionaron de modo muy distinto.
B. Resurrección rechazada
Pregunta: ¿Cómo esperaría usted que reaccionaran los soldados y los principales sacerdotes ante la resurrección de Cristo?
Los principales sacerdotes sabían que Jesús había profetizado su resurrección, de modo que ordenaron que se sellara y vigilara el sepulcro (Mateo 27:62-66). Se pudiera pensar que después de su resurrección ellos habrían estado convencidos de que Jesús era el Mesías y habrían deseado servirle. Después de todo su resurrección demostró que era quien afirmaba ser.
Pero no resultó así porque los principales sacerdotes inventaron una historia para explicar la resurrección de Cristo (28:12-14). Les ordenaron a los guardas que dijeran que los discípulos habían robado el cuerpo de Cristo mientras dormían. Sin embargo, un análisis más profundo de la situación muestra cuán increíble habría sido esa historia.
En primer lugar, el quedarse dormido mientras estaba de guardia era un pecado capital para un soldado romano. Por eso los principales sacerdotes sobornaron a los guardas con gran suma de dinero, y les prometieron hacer lo que fuera necesario para que no tuvieran problemas con Pilato (vv. 12,14).
En segundo lugar, el relato de los guardas era contradictorio. Si hubieran estado dormidos, no pudieron haber sabido que los discípulos habían robado el cuerpo de Cristo. Además, los habría despertado el ruido que los discípulos hubieran hecho empujando la piedra. Los guardas habrían arrestado de inmediato a los discípulos.
En tercer lugar. Marcos 14:50 revela que todos los discípulos habían abandonado a Jesús cuando lo prendieron. Asustados y desalentados, no habrían tratado de robar el cuerpo.
Los guardas y los principales sacerdotes sabían la verdad: Jesucristo había resucitado de los muertos. Pero frente a la clara e irrefutable evidencia, negaron la verdad y trataron de encubrirla.
Lamentablemente, sus mentiras siguieron persistiendo (Mateo 28:15). En realidad, hoy continúa la oposición a Cristo y su resurrección. Como creyentes, podemos esperar que quienes no quieren someterse al señorío de Cristo nieguen su resurrección.
Pregunta: ¿De qué formas rechazan hoy las personas la verdad de la resurrección de Cristo?
Algunas personas rechazan la verdad de la resurrección de Cristo por diversas razones. Unas afirman que "Jesús fue sencillamente un hombre bueno" o " En realidad no resucitó en forma corporal. Sólo resucitó su espíritu". Otros dicen: "Si es cierta la resurrección de Cristo, ¿por que no hace algo en cuanto al mal que hay en el mundo?" O dicen: "Todas las religiones tienen mérito; es arrogante que los cristianos afirmen que Jesucristo es el único camino de salvación."
Nuestro mensaje de un Cristo vivo siempre tendrá oposición en este mundo. Pero se nos manda que lo proclamemos. ¿Por qué? Porque, por muy endurecido que el mundo esté, el mensaje del evangelio puede seguir dando salvación a la humanidad perdida. Jesús sabía que tendríamos oposición, pero nos ordenó que le predicáramos el evangelio a todo el mundo.
III. Id por todo el mundo: (Mateo 28:16,17)
A. Frente a la duda
A diferencia del engaño de los guardas y los principales sacerdotes, los discípulos obedecieron las órdenes que Jesús les había dado a las mujeres y fueron a Galilea a encontrarse con Jesús.
Cuando vieron a Jesús, lo adoraron. No sólo reconocieron a Jesús, sino que creyeron que Él había resucitado de los muertos (v. 17). Pero la fe estaba mezclada con la duda en aquel grupo.
Pregunta: ¿Por qué cree usted que algunos dudaron, aun después de ver a Cristo cara a cara?
Esa reacción de duda no fue una situación aislada (Lucas 24:36-43; Juan 20:25). Nos preguntamos por qué los discípulos dudaron de que Jesús había resucitado de los muertos, sobre todo si Él había profetizado su muerte y su resurrección. Tal vez una minuciosa investigación nos ayude a entender sus sentimientos.
A pesar de las profecías de Jesús, su resurrección tomó de sorpresa a los discípulos. Lucas 24:41 describe su reacción como de "gozo". El que no entendieran sus profecías y el plan de salvación de Dios además de su aflicción y desesperanza después de su muerte, provocaron su duda.
Pregunta: Como creyentes en Cristo, ¿cómo resolvemos las dudas?
A menudo los discípulos sintieron que su fe era débil (Marcos 14:50; Lucas 22:34). La resurrección de Cristo no los transformó de inmediato en gigantes espirituales. Pero obedecieron su orden y se acercaron a Él.
De igual manera, podemos presentarle a Jesucristo nuestras luchas. Con gran compasión Él nos ayudará durante esos tiempos difíciles (véase Lucas 7:18-23). Aunque no comprendamos todo lo que nos sucede, el amor y el poder de Cristo nos ayudarán a afrontar las luchas espirituales en nuestra vida y a pesar de nuestras luchas, Dios puede usarnos para que hagamos discípulos.
B. Reaccionemos con acción
Pregunta: ¿Cuál fue el mensaje de Jesús para sus discípulos? (Mateo 28:18-20)
Jesús no censuró la deslealtad ni la duda de sus discípulos. Más bien les dio —a ellos y a todos los creyentes— una tarea: predicarle al mundo el evangelio. Eso puede lograrse únicamente gracias a la autoridad y a la soberanía de Cristo (v. 18).
Es sólo con su autoridad que el pueblo de Dios emprende esa misión. Cuando afrontamos luchas y oposición, es un consuelo saber que nos respaldan el poder y la autoridad del cielo.
La tarea de Jesucristo es clara; debemos ir por todo el mundo (v. 19). No es suficiente dar aprobación mental a la orden de Jesucristo; debemos obedecerla. Ese "ir" incluye el ir más allá de las fronteras para predicarles el evangelio a los perdidos.
Pregunta: ¿Cuál es la responsabilidad de la iglesia hacia los que aceptan a Cristo como su Salvador?
El verbo principal en el versículo 19 no es "id", sino "haced discípulos". El énfasis primordial de la Gran Comisión es sobre la enseñanza y formación de los nuevos creyentes.
Aunque debemos proclamar el mensaje salvador del evangelio, también debemos enseñarles a obedecer los mandamientos de Dios. Se presenta esa enseñanza en muchas formas: discipulado de grupos, relaciones con otros creyentes y el estudio diario de la Palabra de Dios.
Pregunta: ¿Por qué podemos cumplir la Gran Comisión?
Jesús terminó su orden con una promesa admirable (v. 20). Podemos obedecer la Gran Comisión porque no estamos solos. Cuando llegan las pruebas allí está Él. Cuando se nos opone el mundo Él está de nuestra parte. Él no nos ha dejado para que luchemos solos. Podemos participar en la Gran Comisión y ver las vidas transformadas milagrosamente porque Cristo está con nosotros ahora, y estará con nosotros hasta que vuelva por su Iglesia.
Pregunta: Basándome en las capacidades que Dios me ha dado, ¿cuál es una forma en que puedo ayudar a cumplir la Gran Comisión?
Aplicación
La orden de Cristo es clara: Debemos cruzar fronteras sociales, económicas y espirituales para llegar a las personas y hacer discípulos. No es optativa la obediencia a ese mandato; no podemos pasarla por alto. También debemos comprender que el obedecer la orden de Cristo implica considerable entrega por parte de todo creyente.
El hacer discípulos es un proceso de toda la vida. Primero debemos ser discípulos nosotros mismos. Eso implica crecimiento personal en nuestra relación con Cristo. Pase tiempo cada día con Dios mediante la oración y el estudio bíblico. Haga amistad con creyentes de experiencia que lo alienten y lo estimulen en su fe cristiana. A medida que usted crezca en Cristo será más eficiente en ganar y discipular a otros.

Ética en el hogar


Por: Centrocristianoemmanuel.blogspot.com
Verdad Central:
Un hogar cristiano proporciona un ambiente para el aprendizaje de los valores cristianos.
Texto Áureo: "Entenderé el camino de la perfección... En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa". Salmo 101:2
Trasfondo Bíblico: 1 Samuel 1:20-28; Job 1:1-5; Romanos 12:9-13
Bosquejo
I. Responsabilidad
A. Sea ejemplo de justicia
B. Acepte las responsabilidades familiares
II. Obligación
A. Eduque a sus hijos
B. Ríndase a la voluntad de Dios
III. Amor
A. Amor sincero
B. Amor práctico
Objetivo: Aprender y practicar la ética cristiana en el hogar.
Introducción
Las elevadas tasas de divorcio, de maltrato a los niños y de niños con serios problemas de conducta son algunos índices de la actual decadencia moral de la familia. Debido a la presión creciente de una sociedad materialista, las familias han desechado la brújula moral de la Palabra de Dios.
Si hemos de tener familias cristianas, debemos llevar una vida cristiana. Sólo podemos hacer esto cuando adoptamos nuestra propia norma de ética personal basada en la Palabra de Dios. Entonces podemos planear la exhortación sistemática a nuestros hijos a que adopten esa misma ética bíblica. Cuando cumplimos con nuestras responsabilidades como padres cristianos, crearemos un ambiente en el que nuestros hijos pueden aprender a andar con Dios.
Permita que esta lección lo estimule a mostrar su código personal de ética en su hogar y a familiares que les hayan dado las espaldas a Dios.
Comentario Bíblico
I. Responsabilidad (Job 1:1-3)
A. Sea ejemplo de justicia
Vivimos en una sociedad que trata de separar la moralidad personal de otros aspectos de la vida. Muchos afirman que lo que la gente hace en su vida privada es asunto suyo, siempre y cuando desempeñe bien su trabajo. Pero la Biblia afirma la necesidad de la integridad personal en todas las esferas de la vida. Esto es cierto sobre todo con relación a nuestros familiares.
Job es un ejemplo de hombre santo y padre piadoso. Era "perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal" Job 1:1. Eso no quiere decir que Job estuviera exento de pecado. Más bien, describe su madurez espiritual e integridad personal.
Pregunta: ¿Cómo pueden cultivar los creyentes la integridad, en su vida?
Pregunta: ¿Cuan importante es en la vida de los creyentes el andar conforme a la justicia?
A menudo la justicia y la bendición van de la mano en la Biblia, como ocurrió en la vida de Job. Pero la justicia personal no garantiza que no sufriremos. El sufrimiento fue parte de la vida de Job (véase también el Salmo 73).
Como es evidente a lo largo del libro de Job, la justicia de Job no estaba basada en la bendición de Dios; se basaba en una relación personal con Dios. Esta relación con Dios y la justicia que resulta de esa relación ayudó a Job en todas las adversidades de su vida.
El tener integridad les muestra a nuestros familiares lo que significa obedecer a Dios. Gracias a nuestro ejemplo, nuestros familiares aprenderán a buscar la ayuda de Dios durante los momentos difíciles.
Dios confirmó el carácter de Job en el versículo 8 y en 2:2. La justicia de Job era evidente en toda su conducta, sobre todo en su interés por su familia.
Como padres, debemos ser íntegros en nuestra vida, sobre todo en las relaciones con nuestra familia. La conducta y las actitudes cristianas serán ejemplos de nuestra integridad para nuestra familia.
B. Acepte las responsabilidades familiares
Job no permitió que los bienes materiales de la vida embotaran su sensibilidad espiritual. No sólo le preocupaba darles a sus familiares las comodidades de la vida; estaba preocupado también por el bienestar espiritual de ellos.
Cada uno de los siete hijos de Job hacían banquetes por turnos en sus casas, invitando a sus hermanos y hermanas para que participaran (Job 1:4). Aunque estaban disfrutando de las bendiciones que Dios les había dado, Job se preocupaba por ellos. Se interesaba en el bienestar espiritual de sus hijos.
Pregunta: ¿Cómo pueden aceptar los padres la responsabilidad espiritual por su familia?
Job aceptó la responsabilidad personal por el bienestar espiritual de su familia al convertirse en el sacerdote de su familia. Mientras los hijos de Job estaban festejando, Job expresaba su interés ofreciendo holocaustos mientras intercedía por cada uno de sus hijos. Demostró estar consciente del hecho de que sus hijos pudieran pecar contra Dios la fuente de su bendición.
En la sociedad actual, es fácil preocuparse por la provisión para nuestra familia de los bienes materiales que necesitan y desean. Pero hay mucho más en la vida que bienes terrenales. Al igual que Job, tenemos que preocuparnos por la vida espiritual de nuestros hijos.
Como padres cristianos, podemos interceder en oración por nuestros hijos. Podemos pedirle a Dios que el Espíritu Santo ayude a nuestros hijos a estar atentos a Dios y a su plan para la vida de ellos. Y cada día podemos enseñarles a agradar a Dios con su vida.
Aun después que sus hijos habían crecido y tenían sus propias casas, Job siguió orando por ellos. De igual modo nosotros sabernos que nuestra responsabilidad como padres no termina nunca. Los padres cristianos aceptan la responsabilidad por sus hijos, toman la iniciativa de ver que anden bien con Dios, y nunca abandonan esa responsabilidad. Los padres cristianos responden por sus hijos ante Dios toda la vida.
II. Obligación (1 Samuel 1:20-23)
A. Eduque a sus hijos
Dios oyó la oración de Ana por un hijo y "al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová" (1 Samuel 1:20). Dios contestó su oración.
Pregunta. ¿Por qué pudo aceptar Dios la promesa de Ana y contestar su oración?
Dios conocía el corazón de Ana. Dios sabía que podía confiar en que ella cumpliera su promesa. Dios recompensó su fe y cumplió el deseo del corazón de ella al darle un hijo.
En el mundo antiguo, a los niños se les destetaba cuando tenían dos o tres años de edad. Ana no viajó más cada año a Silo con su esposo hasta que Samuel fue detestado (vv. 21-23). Sin embargo, podemos estar seguros de que durante ese corto tiempo la atención de Ana a Samuel incluyó más que el cuidado físico. Sin duda Ana le dijo a Samuel cuan especial era él y le contó cómo Dios había contestado sus oraciones. Aunque Samuel era todavía muy joven, es probable que la instrucción espiritual de Ana preparara a Samuel para que oyera a Dios más adelante en su vida.
La instrucción espiritual de nuestros hijos tiene que comenzar mientras son todavía pequeños. Cuando los niños crecen oyéndonos hablar de Dios y de su bondad, es probable que sigan nuestro ejemplo cristiano y sirvan al Señor.
B. Ríndase a la voluntad de Dios
Aproximadamente cuatro años antes, Ana había prometido que, si Dios le daba un hijo, se lo daría al Señor (1 Samuel 1:11). Por último llegó el tiempo en que Ana llevó a Samuel al templo en obediencia a su promesa (vv. 24-28). Aunque fue sin duda difícil ese acto, Ana le había hecho una promesa a Dios y no se retractaría de ella. Le daría a Dios el hijo que Él le había dado a ella.
Pregunta: ¿Por qué es a veces difícil cumplirle a Dios nuestras promesas?
Ana le había dicho a Dios que le devolvería a su hijo. Después que naciera Samuel, habría sido fácil para Ana no cumplir con su promesa. Pero la integridad de Ana no le permitiría hacer eso.
A veces podemos olvidar nuestra promesa a Dios después que Él contesta nuestra oración. Podemos mostrar fácilmente nuestra falta de gratitud al no cumplirle a Dios nuestra promesa.
A diferencia de Ana, hay algunas personas que prometen servir a Dios si las ayuda en la crisis o en otras situaciones difíciles. Pero esas oraciones están por lo general motivadas sólo por una necesidad de suma urgencia y no por una profunda consagración a Dios. Después que Dios los haya ayudado, pudieran no desear que sea su Salvador.
Cualquier padre o madre puede comprender fácilmente la enormidad del sacrificio de Ana, pero su consagración a Dios significaba gran sacrificio personal. Samuel representaba la culminación de años de espera. Su nacimiento quitaba la vergüenza de ella, silenciaba la arrogancia de Penina y le daba a Ana la posibilidad de tener nietos (1 Samuel 2:3-8).
Cuando le llevó a Samuel a Elí, Ana dijo: "Todos los días que viva, será de Jehová" (1:28). Ella renunció a Samuel por el resto de su vida, sabiendo que estaba cumpliendo la voluntad de Dios.
Pregunta: ¿Cómo podemos entregarle a Dios nuestros hijos?
Cuando dedicamos nuestros hijos al Señor, estamos reconociendo que los ayudaremos a crecer de la forma que podamos para que lo amen y le sirvan. Si el Señor llamara a nuestros hijos para que le sirvan, se los entregaremos, exhortándolos a que sigan haciendo la voluntad de Dios.
III. Amor (Romanos 12:9-4)
A. Amor sincero
Muchas veces es mucho más fácil mostrarse bondadoso con los extraños que con los familiares. Queremos agradar a los demás y causarles una buena impresión, pero a veces es difícil tratar a nuestros familiares con esa misma bondad. Pero Dios quiere que mostremos amor en el seno familiar.
Una característica del amor es la sinceridad (Romanos 12:9). La palabra traducida "fingimiento" puede traducirse "hipocresía". Si el amor no es sincero, no es genuino. Es sólo un fingimiento.
También el amor debe ser puro. El amor genuino aborrecerá todo lo malo y seguirá lo bueno. Cuando nos consagremos por completo a Dios, amaremos con motivos puros.
El amor no es un sentimiento, sino una dedicación al bienestar de los demás, y entre ellos al de nuestra familia. Cuando de veras amamos a los demás, reconoceremos su valor y haremos lo que podamos para ayudarles a cumplir los propósitos de Dios para su vida.
El amor es el cumplimiento de la ley, y el nuevo mandamiento que Jesús les dio a sus discípulos (Romanos 13:10; Juan 12:34). El amor de los creyentes por los demás es la primera expresión del amor a Dios. Sin amor, nada somos. No es entonces sorprendente que el amor sea el principio rector en la familia cristiana.
B. Amor práctico
El amor genuino que Dios ha puesto en nuestro corazón hallará expresiones concretas al amar a los demás, sobre todo a los de nuestra propia familia.
Pregunta: ¿Cómo se les expresa amor a los demás?
Cuando amamos a alguien, le damos más honra que a nosotros mismos, no porque nos consideremos sin valor, sino porque vemos el valor en ellos (Romanos 12:10). Nuestro amor a los demás hará que nos fijemos en sus virtudes y no en sus debilidades. Y en lugar de criticarlos, haremos lo que podamos para ayudarles a crecer en su relación con Cristo.
Nuestro amor a Dios también se manifestará en la forma en que le servimos. En el versículo 11, Pablo les ordenó a los creyentes que no fueran "perezosos". (La frase traducida "en lo que requiere diligencia" se refiere a todos los aspectos de la vida.) En lugar de ser "perezosos" debemos ser "fervientes en espíritu". Debemos servir a Dios con fervor en todos los aspectos de la vida, incluso en nuestras relaciones con los demás.
Se asocia a veces el fervor con un fuego consumidor. Nuestro espíritu ha de arder con fervor por el Señor. En este contexto, se sobrentiende el fervor como una ardiente consagración a Dios. La fraseología de las exhortaciones de Pablo en todo este pasaje bíblico indica que debemos reavivar ese fervor cada día.
Un aspecto de nuestra vida en que debe mostrarse ese fervor es en nuestro interés por el bienestar espiritual de nuestra familia. El mundo no titubea en asediar a nuestra familia con su mensaje de desenfreno. Como creyentes, no podemos ser perezosos en enseñarle a nuestra familia las verdades de la Palabra de Dios para contrarrestar las filosofías materialistas de este mundo.
Pablo dijo también que los creyentes han de regocijarse "en la esperanza" (v. 12). La esperanza de todos los creyentes es la inminente venida de Cristo y nuestra vida con Él por la eternidad. Esa esperanza hace que nos regocijemos, aun en las dificultades de la vida. También nos ayuda a soportar con paciencia las dificultades.
Una vida de oración, que Pablo mencionó después, puede ser uno de los resultados de la tribulación en nuestra vida. Cuando afrontamos dificultades, sentimos la necesidad de arrodillarnos y buscar el poder y la ayuda de Dios. Pero nuestra vida de oración es algo más que simplemente acudir a Dios en nuestros momentos de necesidad. Nuestra vida ha de caracterizarse por la oración. Y cuando oramos cada día, tenemos que interceder por nuestra familia.
Durante las pruebas de la vida, a veces nos concentramos en nuestras propias necesidades y olvidamos las necesidades de los demás, incluso las de nuestros familiares. Pero aun en nuestras dificultades, debemos ser sensibles a las necesidades de los demás. En el versículo 13, Pablo exhortó a los creyentes a que satisficieran las necesidades de los demás. Además, debemos brindarles hospitalidad a los extraños y también ser hospitalarios los unos con los otros. Y qué mejor lugar para mostrar hospitalidad que abrir nuestros hogares para la comunión y ayudar a los necesitados.
Aplicación
Dios creó la familia para que fuera una expresión de su amor y como un medio para difundir su reino. Es importante que nuestros familiares conozcan a Cristo como su Salvador. Debido a la importancia de esta relación con Cristo, nuestra familia se vuelve lo más importante que tenemos.
Aunque no podemos obligar a nuestros familiares a que sirvan a Cristo, podemos ser un ejemplo cristiano para ellos. Podemos hacer eso cuando mostramos nuestra ética personal en todos los aspectos de la vida. Pídale a Dios que examine su vida para ver si hay algún aspecto en la que pudiera faltarle ética personal. Después permita que Él lo transforme a usted.

Cómo crecer en el amor


Por: Centrocristianoemmanuel

Verdad central
: Un amor siempre en aumento a Dios y a los demás es la más elevada realización cristiana.
Trasfondo bíblico: Lev. 19:18,34; Salmo 116:1,2; Juan 15:12,13; Rom. 5:1-8; 1 Tes. 4:9; 1 Juan 3:1,17, 18; 4:8-10; 5:1-3
Bosquejo
I. Acepte el amor de Dios
A. El don del amor de Dios
B. Grandeza del amor de Dios
II. Ame a Dios
A. Con todo su ser
B. Con obediencia
III. Ame a los demás
A. Como a sí mismo
B. Como Cristo lo amó
Objetivo:
Comprender y aceptar el amor de Dios y mostrarles su amor a los demás.
Introducción
A veces experimentamos su amor en nuestros sentimientos, en el sentido de que pudiéramos decir que estamos complaciéndonos en el fervor de su amor. Pero por lo general reconocemos el amor de Dios por nosotros en lo que Él ha hecho. El capítulo del amor (1 Corintios 13) define el amor no como algo que se siente sino algo que se expresa en hechos.
En esta unidad hemos estudiado acerca del crecimiento espiritual. La prueba positiva de crecimiento espiritual es mostrarles a otros el amor de Cristo en nuestra vida, no sólo a quienes son de la familia de la fe, sino también a los perdidos y desamparados del mundo.
El amor es el mayor, porque todas las demás virtudes tienen en él su origen. La predicación elocuente, el conocimiento asombroso, la mucha fe, buenas obras, e incluso el martirio son inútiles sin amor (1 Corintios 13:1-4). Dios quiera que, gracias a este estudio, aumente nuestro deseo de crecer en el amor a Dios y a los demás.
Comentario bíblico
I. Acepte el amor de Dios (Romanos 5:5-8
)
A. El don del amor de Dios
Pregunta: ¿Por qué la gente tiende a ser escéptica cuanto a recibir regalos?
A veces cuando alguien quiere dar un regalo, el beneficiario titubea en aceptarlo. Se nos ocurren pensamientos como estos: "Nadie da nada por gusto" y "Algo está tratando de conseguir". No cabe duda de que hay algo de cierto en el dicho "no se consigue algo por nada".
Aun con Dios se cumple eso. Dios nos ofrece su amor como un don. Recibimos ese don cuando ponemos en Dios nuestra fe y confiamos en Él. Y como declaró Pablo en Romanos 5:5, "la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones". No nos consideremos tan importantes, como si hubiéramos hecho algo grande, ya que debemos reconocer que pusimos nuestra esperanza en Dios porque estábamos desesperados.
Pablo no deja lugar para la duda en cuanto a nuestra condición antes que recibiéramos el don del amor de Dios. Éramos "débiles", "impíos" y "pecadores" (vv. 6,8). Carecíamos de poder para ganar la justificación con Dios. Lo mejor que podíamos ofrecer en el sentido de justicia propia es como "trapo de inmundicia" para Dios (Isaías 64:6). Cada uno de nosotros andaba sin Dios y no había dado en el blanco, y estábamos destituidos de su gloria (Romanos 3:23).
Pregunta: ¿Qué frase de dos palabras señala el punto decisivo en estos dos pasajes?
La frase "pero Dios" (Efesios 2:1-10; Romanos 5:8) señala el cambio en esos pasajes. Cristo no murió por una persona justa o ni siquiera una persona buena que sea amable y generosa. Murió por los pecadores. Pero Dios, sabiendo que la paga del pecado es muerte, nos dio el don de su amor, que es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (6:23).
B. Grandeza del amor de Dios
La grandeza del don del amor de Dios se muestra al hacer hijos suyos a quienes reciben ese amor. "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce" (1 Juan 3:1). Nos resulta totalmente extraña la idea de que Dios nos ama tanto que quiere adoptarnos en su familia.
El ser hijo de Dios implica beneficios y responsabilidades.
Pregunta: ¿Cuáles son algunas de las ventajas de ser hijo de Dios?
Romanos 8:14-17 menciona estos beneficios: la dirección del Espíritu, conociendo a Dios como "Padre", el testimonio del Espíritu y el ser heredero de Dios y coheredero con Cristo.
Pregunta: ¿Cuáles son algunas de las responsabilidades de ser hijo de Dios?
1 Pedro 2:21-24 habla del ejemplo de Cristo para que sigamos "sus pisadas". Tenemos la responsabilidad de sufrir por Cristo, consagrarnos a Dios y vivir rectamente.
Pregunta: ¿Cómo puede alguien llegar a ser hijo de Dios?
Juan 1:12 afirma: "A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." Por la fe recibimos el don de la salvación y nos convertimos en hijos de Dios (véase también Efesios 2:8,9).
La grandeza del amor de Dios también se ve en la provisión de la salvación por parte de Dios. Envió a Jesucristo para que fuera la propiciación por nuestros pecados (1 Juan 4:10). La palabra "propiciación" alude a un sacrificio hecho para satisfacer los justos requisitos de Dios. Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador, de modo que envió a Cristo para que muriera por nosotros.
Dios creó al hombre para que tuviera comunión con Él. Pero el pecado interrumpió la relación del hombre con Dios, convirtiendo al hombre en enemigo de Dios. Pablo tenía eso en mente cuando dijo que éramos enemigos de Dios. En su deseo de restaurar las buenas relaciones con nosotros, Dios nos reconcilió con Él por la muerte de Jesucristo (Romanos 5:10).
Se ha definido la religión como la tentativa del hombre de llegar hasta Dios. El cristianismo es diferente de cualquier otra religión en que es Dios quien toma la iniciativa de llegar hasta nosotros. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).
La grandeza del amor de Dios se ve también en su deseo de darnos vida (1 Juan 4:9). Cuando el hombre fue creado y puesto en el huerto, fue el deseo de Dios que disfrutara de la vida y de la comunión con Él. Pero Adán decidió no hacer caso de la advertencia de Dios de que "el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2:17). El pecado causó la muerte física y espiritual. Dios envió a Jesucristo al mundo para que tengamos vida, y la tengamos en abundancia (Juan 10:10).
La vida que Jesucristo nos da vence aun la muerte física. La esperanza del cristiano incluye la resurrección del cuerpo. En aquel día glorioso, los efectos del pecado serán destruidos para siempre y disfrutaremos de vida eterna en la presencia del Señor (véase Apocalipsis 21,22).
Dios es amor (1 Juan 4:8). Su naturaleza manifiesta la grandeza de su amor y su carácter es actuar con amor (v. 10). No es de extrañarse que el apóstol Pablo pidiera que seamos "plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento" (Efesios 3:18,19).
II. Ame a Dios (Salmo 116:1,2; Marcos 12:29,30
)
A. Con todo su ser
En el Salmo 116, el salmista expresa su gratitud a Dios por haber sido librado de la muerte. Es como reacción ante la respuesta de Dios a sus oraciones que él expresa su amor a Dios (v. 1). Dijo que invocaría y amaría a Dios mientras viviera (v. 2).
No sólo debemos amar a Dios con toda nuestra vida; tenemos que amar a Dios con todo lo que somos. Se acercó a Jesús uno de los escribas, maestro de la ley, que le preguntó cuál era el mandamiento más importante. La respuesta de Jesús vino de Deuteronomio 6:4,5. Confirma la unidad de Dios y la relación que Israel tiene con Dios como su pueblo del pacto. Como es el único Dios verdadero, y gracias a su pacto, se le debe amar de todo corazón.
Muchos se complican tratando de definir lo que significa amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas. Concentrémonos más bien en lo que Jesús está diciendo aquí. Debemos amar a Dios con todo nuestro ser.
B. Con obediencia
Todos los padres suponen que sus hijos se amen los unos a los otros. Dios espera que quienes lo aman también amen a sus hijos (1 Juan 5:1).
Parece extraña la declaración del versículo 2. En el capítulo anterior, Juan dio a entender que es imposible amar a un Dios invisible si no amamos a las personas con quienes tenemos contacto cada día (4:20).
No podemos separar la relación que tenemos con Dios de las relaciones que tenemos con los demás. La forma en que usted trate a su compañero afectará su relación con Dios. Y su relación con Dios debe afectar la forma en que usted trata al compañero. Por ejemplo, cuando Dios tiene misericordia de nosotros, debemos tenerla de los demás (Mateo 18:33). Cuando ayudamos a un hermano necesitado, hemos servido a Jesucristo (Mateo 25:40).
Por eso Juan dijo que, para mostrar amor a los hijos de Dios, debemos amar a Dios y guardar sus mandamientos. Pero no debe ser una obediencia a regañadientes por temor al castigo. Es un servicio alegre, con un vehemente deseo de agradar a Dios. El obedecer los mandamientos de Dios no es una carga (1 Juan 5:3).
III. Ame a los demás (Levítico 19:18,34
)
 A. Como a sí mismo
Muchos luchan con la cuestión de amarse a sí mismo. Vivimos en una cultura que tiende a ser ensimismada y ególatra. Se nos enseña a ser egoístas, aun hasta el punto del suicidio y la eutanasia. ¿Cuál es el equilibrio entre amor propio y egolatría? Levítico 19:18 declara: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Y el versículo 34 extiende eso al trato de los extranjeros como familia. Así que nos hacemos la pregunta: "¿Cómo se ama usted a si mismo sin los extremos representados en nuestra sociedad?"
En primer lugar, usted se ama a sí mismo como alguien creado a la imagen de Dios (Génesis 1:27). Después del pecado original, la imagen de Dios, aunque dañada, sigue aun en nosotros (9:6).
En segundo lugar, usted se ama a sí mismo como alguien que tiene valor porque Dios tiene un propósito y un plan para su vida (Jeremías 1:5). El Salmo 139:16 declara: "Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas."
En tercer lugar, usted se ama a sí mismo como alguien por quien Cristo murió. Dios pensó que usted era digno del sacrificio de su Hijo unigénito.
Todos los mandamientos de Dios respecto a la forma en que se ha de tratar a los demás se resumen en este único mandamiento: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", (Levítico 19:18). Romanos 13:10 declara: "El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor."
La práctica del perdón es una forma en que expresamos ese amor a los demás. No debemos vengarnos ni guardar rencor (Levítico 19:18). Debemos mantener una perspectiva apropiada en nuestras relaciones con los demás. Colosenses 3:13 nos recuerda otra perspectiva a tener en cuenta. "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros... De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros."
Otra expresión de amar al prójimo como a sí mismo se encuentra en el tratar de igual modo a todas las personas (Levítico 19:34). En la parábola del buen samaritano. Jesús enseñó que el prójimo es el que muestra misericordia y compasión con los necesitados (Lucas 10:30-37). La discriminación, el tratar a las personas de manera diferente debido a que son distintas de nosotros, no debía ser práctica del pueblo de Dios. Los israelitas supieron gracias a sus experiencias en Egipto lo que era ser maltratados. Este no fue sólo un principio para los israelitas en la época del Antiguo Testamento. Jesús nos lo aplicó a nosotros cuando nos dio la regla de oro (Mateo 7:12).
B. Como Cristo lo amó
Un popular tema cristiano que comenzó a fines de la década de los años noventa es la pregunta "¿Qué haría Jesús?" Jesucristo es el ejemplo supremo de lo que significa amar a los demás. Jesús les ordenó a sus discípulos:
"[Amaos] unos a otros, como yo os he amado" (Juan 15:12.)
Jesús continuó su conversación con la observación de que la mayor muestra de amor es la de dar la vida por un amigo (v. 13). La esencia de eso es el morir por el bien de otro. Pero ¿qué sucedería si eso implicara el sacrificio de las ambiciones, los planes y los intereses personales? ¿Estamos dispuestos a sufrir incomodidades por un amigo? ¿Estamos dispuestos a sacrificarnos para que otros sean bendecidos? Cristo hizo todo eso por nosotros, y no podemos hacer menos por los demás.
El apóstol Juan en su primera epístola recurrió al ejemplo de Cristo (1 Juan 3:16). Invitó a sus lectores a que consideraran si el amor de Cristo puede estar en ellos si no ayudan a un hermano necesitado cuando pueden ayudarlo (v. 17).
Pregunta: ¿Qué piensa que significa la expresión "cierra contra él su corazón"?
Consideramos el corazón como el centro de nuestros sentimientos. La expresión indica el no tener piedad, el no atender al hermano necesitado.
Juan les aconsejó a los creyentes que practicaran las obras de amor, no que sólo hablaran de ellas. Muchos ministerios fructíferos comenzaron con ganar almas para el reino cuando personas compasivas veían una necesidad y la satisfacían. Así comenzó la Escuela Dominical. Robert Raikes vio a los niños necesitados e hizo lo que pudo para ayudarlos. ¿Qué pudiera hacer Dios por medio de usted?
Pablo, al escribirles a los tesalonicenses, mencionó que ellos habían sido enseñados por Dios a amarse los unos a los otros (1 Tesalonicenses 4:9). No les estaba escribiendo para darles instrucciones acerca del amor fraternal, porque ya lo estaban practicando (v. 10). Pablo sencillamente quería alentarlos a que hicieran más y más (v. 11).
Pregunta: ¿Cómo habían sido enseñados los tesalonicenses por Dios a amarse los unos a los otros?
Jesús fue su ejemplo para mostrarse amor los unos a los otros. Resolvámonos a seguir el ejemplo de Cristo y su orden de que nos amemos los unos a los otros como Él nos ha amado.
Aplicación
Tenga con un grupo de hermanos en la fe un intercambio de ideas acerca de las necesidades que saben que hay en la iglesia, en su vecindario, en las escuelas y en la comunidad. Determinen cuáles de esas necesidades pueden ellos satisfacer. Analicen cuáles pueden ayudar a resolver las personas individualmente, una clase de Escuela Dominical o la iglesia. Designe a una persona o a un grupo pequeño para que investigue más lo que puede hacerse y que formule un plan específico (quizá quiera consultarlo con su pastor). Entonces póngalo en práctica, en el nombre de Cristo, como expresión de amor.
La vida tiende a golpearnos. A veces comenzamos a sentir como si nadie nos amara. Esta lección nos ha recordado que Dios nos ama muchísimo. Aun cuando éramos pecadores. Dios nos amó. Comience a buscar al Señor y dígale cómo se siente usted. Permita que su amor entre en el corazón y le dé plenitud de vida. Entonces, al igual que el salmista, usted puede decir: "Amo a Jehová pues ha oído mi voz y mis súplicas" (Salmo 116:1).
El Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos
 (1 Tesalonicenses 3:12).